martes, 2 de diciembre de 2014

Reflexión (Marisol y Jimena)

REFLEXIÓN: SOBRE EL QUEHACER PEDAGÓGICO

“Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad”
Paulo Freire

He aquí un texto que reflexiona sobre el quehacer del docente, reflexión que nace  en vistas de la gran responsabilidad de este en la sociedad y pensando en autores  que han aportado para hacer de esta labor algo dinámico y fructífero.

Cuando como seres autónomos y responsables escogemos una profesión, estamos haciendo una de las elecciones más importantes de nuestras vidas, puesto que es aquello lo que ocupará gran parte de nuestro tiempo y espacio en el transcurso de nuestra existencia; cuando esta elección se hace de manera consciente estamos promoviendo el respeto hacia nuestros ideales, hacia una profesión y ante todo hacia todas aquellas personas que directa o indirectamente se ven involucradas en nuestra actividad diaria.

Existe una enorme gama de posibilidades al momento de escoger una carrera universitaria, aunque lastimosamente esto no equivale a oportunidades económicas y sociales que permitan la inscripción en las mismas, este es porsupuesto un escollo que se presenta recurrentemente en nuestro país, el cual atenta lo ya mencionado (el respeto por unos ideales y unas profesiones), sin embargo hay que hacerle frente a este inconveniente pues este primer paso de escoger una profesión es fundamental para guiar el modo en que posteriormente nos vamos a desenvolver en la misma.

Cuando decidimos a qué dedicar nuestra vida no es prudente movernos por intereses económicos y aunque este aspecto no es menos importante no es suficiente para sentir el debido amor y respeto por el trabajo a desempeñar, por el contrario la decisión  debe estar orientada por aquello que nos motiva, nos enriquece y nos apasiona,  y por tanto nos promueve a tener un desempeño adecuado.

Del mismo modo, quien toma el camino de la docencia debe tener claro que su labor va más allá de una simple transmisión de información, esto requiere empeño, dedicación, investigación, constante lectura y actualización de los conocimientos e ir más allá de lo que me dicta el  contrato, lo cual es asumir un compromiso con la comunidad en general.

Dado este espacio para la reflexión traemos a colación una frase de Paulo Freire (1970) “Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos desarrollando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los estudiantes no han hecho”; esto nos lleva a pensar que cuando estamos frente a un grupo de estudiantes es importante no olvidar que en algún momento de nuestras vidas también estuvimos en esa posición y que no estamos exentos de volver a estar allí, si somos conscientes de ello estaremos en la capacidad de entender qué esperan ellos de nosotros y dejaremos de dar respuesta a lo que ellos no han preguntado, además de esto lo que nos dice Freire nos invita a diseñar un método que permita que el estudiante pregunte, y ello solo se logra cuando nuestro discurso ha conseguido captar su atención e interés, lo que desembocara  en un ambiente de aula reflexivo, de cuestionamientos y dialogo abierto, un ambiente en el que se construye y reconstruye el conocimiento.

Si hablamos de reconstruir y construir conocimiento sobre la base de la horizontalidad estamos reconociendo en el estudiante un ser capaz, que cuenta con saberes previos que pueden aportar al proceso de enseñanza-aprendizaje que se está llevando a cabo, en palabras de Freire “enseñar exige respeto a los saberes de los educandos”, esta no es una carrera por el que más saberes  tenga sino que es un espacio para socializarlos e irlos edificando.

En este punto es importante promover el respeto por la opinión ajena, de tal manera que el estudiante no sienta miedo al hablar, sino que por el contrario se sienta satisfecho al momento de ser escuchado, como lo dice Freire (1970) “Enseñar exige saber escuchar”, por otra parte, cuando leo este breve postulado pienso en que además de saber escuchar hay que tratar de impartir ese “saber”, dado que en los diversos contextos educativos escuchar al otro suele considerarse aburrido y de poca importancia, y ese es un prejuicio que debemos combatir ya que escuchando no solo se está respetando al otro sino que además se está enriqueciendo con lo que él está aportando, y si no se trata de enriquecernos puede que se esté dando otro proceso mucho más interesante para cada uno y es reafirmar posturas, generar contra argumentos y sanas discusiones.

En la actualidad el conocimiento es la riqueza más valiosa y el espacio de la escuela cobra gran relevancia puesto que se considera a la educación como un puente que conduce a la liberación de la mente, que rompe las cadenas de la masificación y la indiferencia “La pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación” (Freire, 1970), nosotros los docentes del siglo XXI somos quienes más clara debemos tener esta realidad, de nosotros no depende el rumbo de unos cuantos estudiantes, sino que depende el rumbo de la sociedad en general.

Aunque una visión un poco romántica, no es irreal, puesto que indiscutiblemente a través de la educación el hombre se libera y transforma su entorno; a través del aprendizaje de las letras, de la lectura y de la escritura la mente se va transformado en un ente receptor y del mismo modo transmisor de ideas, significados, conocimiento.

También, Desde las aulas, la literatura, la música, la danza, el juego etc. se pueden ir transformando las visiones de mundo, se pueden formar seres íntegros, responsables y transformadores de la sociedad; no hay que escatimar en recursos, debemos usar lo que tenemos a nuestro alcance para despertar las mentes que se hayan dormidas y dominadas por la ignorancia y el escepticismo, esa es nuestra tarea, la cual hemos asumido con absoluta libertad y con todo el compromiso que se merece.

Es necesario que nosotros como docentes, responsables del proceso de formación de los niños y futuros adultos, nos tomemos con seriedad y compromiso los retos que la sociedad nos plantea; La actualización permanente, el acercamiento al mundo de los estudiantes, dinamismo pedagógico, todo ello y mucho más está al alcance de nuestras manos y si no lo está tenemos que buscarlo, nuestra misión no se reduce a hacer lo que podemos,  está en dar eso y mucho más, nuestra tarea es entregarnos en cuerpo y alma para contribuir satisfactoriamente a mejorar la calidad educativa, lo cual es en primer lugar aportar para lograr un sujeto más humano, íntegro, compacto en todas sus dimensiones, feliz consigo mismo y con los demás.

En la época en que vivimos, inundados de información es de reconocer que los estudiantes son en gran medida seres autónomos, libres y precursores de su propio conocimiento, por ello partir del presupuesto de la subjetividad individual, indagar sobre las particularidades contextuales que lo rodean, conocer sus deseos y pasiones son bases claves para llegar a ellos y obtener grandes resultados.


Para finalizar considero que es de relevancia tomarnos el trabajo de reflexionar a diario sobre el rol que desempeñamos como docentes en la sociedad actual para así reconocer la magnitud de esta hermosa labor, asimismo, estamos en la obligación de conocer y reflexionar sobre  fundamentos teóricos los cuales nos permiten ir recolectando todas aquellas herramientas que vamos a poner en escena al momento de deslizarnos por un salón de clase y van a propiciar el éxito que esperamos tener en aquella instancia decisiva, la cual es decisiva no solo para nosotros y para nuestros estudiantes sino para la sociedad en general ya que es el ambiente en que estos posteriormente se desenvolverán.

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